Cuando escuchamos la palabra abundancia, solemos pensar en dinero.
Pero la abundancia en realidad nos habla de tiempo, oportunidades, relaciones, creatividad, energía y capacidad de aportar valor.
Por eso, si tienes dinero, pero no tienes tiempo, no eres una persona abundante.
Es más, si tienes tiempo para estar con los tuyos, para hacer lo que te apetece hacer o simplemente para disfrutar de la calma, aun sin tener mucho dinero, eres más abundante que cualquier persona rica.
Y no es que la abundancia sea un estado mental de vivir en paz, pero sin recursos. Es más bien un concepto que nos habla de dos vertientes:
- Generar valor
- Recibir valor
Hay personas que generan muchísimo valor, pero no saben recibirlo. Y otras que esperan recibir sin aportar. El equilibrio entre ambas acciones es lo que nos permite hablar de una vida de escasez o de una vida de abundancia.
El poder de la abundancia
Como decía, si hablamos de abundancia, no podemos referirnos solo al dinero. La abundancia entendida como una dimensión vital, viene a hablarnos de nuestra capacidad de tener libertad.
Porque la abundancia bien entendida nos permite elegir, crear, sostener proyectos, compartir, cuidar a otros, disponer de tiempo.
Por supuesto, nadie dice que el dinero no sea importante.
Con el dinero “compras” libertad, seguridad y opciones.
Y la realidad es que si pudiéramos elegir, elegiríamos tener dinero a no tener nada.
Y quizás me digas que el dinero no es una prioridad para ti y eso está bien. Pero su utilidad y necesidad son innegables.
Ahora bien, la clave aquí quizás está en no tratar de perseguir el dinero como un objetivo en sí mismo, sino de colocarlo en el sitio que le corresponde para no dejarse controlar por él.
Si aprendes a vivir sin que el dinero te controle, significará que has entendido de dónde nace aquello que deseas. Y quizás te sorprenda cuántas cosas que creías necesitar, en el fondo, no eran importantes.
No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea.
Cuando entiendes tus apegos materiales, de dónde vienen y dejas de ser controlado o controlada por ellos, obtienes lo que de verdad quieres de la vida y la consecuencia de ello será mayor paz y realización.
¿Qué ocurre cuando vivimos desde la escasez?
Podemos definir la escasez como lo contrario a la abundancia.
No tanto el no tener dinero sino creer que nunca habrá suficiente. Cuando esto ocurre es cuando empezamos a perseguirlo. Y aquí es donde aparece la obsesión por el dinero.
Por supuesto, hay situaciones de escasez objetiva en las que no disponemos de recursos.
Pero también existen creencias de escasez que permanecen incluso cuando las circunstancias cambian. Personas que ya teniendo dinero, siempre buscan más y más.
En su libro La voluntad de sentido , Victor Frankl expone algo muy interesante en referencia a esto:
Una vez que la voluntad de dinero se impone, la búsqueda de sentido se ve reemplazada por la búsqueda de medios. El dinero, en lugar de seguir siendo un medio, se convierte en un fin. Deja de tener un propósito.
Es decir que una persona, lejos de sentir que el dinero es una herramienta para llegar a lo que quiere, toma el dinero como el fin en sí mismo, llevando necesariamente a la persona a identificarse con él.
Y añadía:
Para aquellas personas que ansían tener dinero como si fuera un fin en sí mismo, «el tiempo es dinero». Demuestran una necesidad de rapidez. Para ellos, conducir un coche rápido se convierte en un fin en sí mismo. Es un mecanismo de defensa, un intento de escapar de la confrontación con un vacío existencial.”
Al final, una persona puede ir obcecada y con prisa por la necesidad de tener dinero para no profundizar en el vacío que esta situación pone de manifiesto. Sin entender que en realidad, el bien más preciado y más escaso que existe es el tiempo.
Por eso es importante saber qué hacemos con él.
La importancia de alinearse con la abundancia
Me atrevería a decir que en este sentido, la abundancia no es una opción, sino una tarea pendiente.
Vivimos en un mundo demasiado rápido, con demasiados estímulos y ruido que no nos permite conectar con lo que de verdad nos importa.
Y aquí no me refiero a nada externo. No hay nada en el afuera que sea universalmente abundante para todas las personas que existimos. Por mucho que nos hayan hecho creer que el dinero en sí es lo que todo el mundo debe perseguir, lo cierto es que lo único que no tienes que perseguir, que ya está ahí y que debes aprender a ocupar, es tu tiempo.
Y ahí, vívelo como tú más quieras.
Pero sí te diré que la persona más abundante es la que mejor saber crear, compartir, recibir, agradecer y volver a crear.

La abundancia no es egoísta. Es un circuito en el que recibes y das; y para seguir recibiendo debes seguir dando.
Ese es el verdadero ciclo.
Porque la abundancia también significa entender que nos debemos como personas, aceptar las oportunidades y las ayudas. No para acumular, sino para poder expresar quiénes somos en realidad.
Y del mismo modo, generar valor para el resto.
Así que si algún día recibes un buen dinero, un buen trabajo o buenas oportunidades en tu vida, no te sientas mal por ello.
Acéptalo, aprovéchalo y comparte la bonanza con los demás.
Del mismo modo, puede que tu abundancia llegue tras ayudar a otras personas desinteresadamente. O puede que llegue antes y decidas ayudar a los demás de la misma forma desinteresada.
En definitiva: la abundancia es aprender a relacionarte con el intercambio.
Todos los artículos sobre la abundancia
Aquí tienes todos los artículos sobre la abundancia. ¡Espero que los disfrutes!